El ambiente que albergaba mi habitación era tenso, lleno de melancolía y dolor emocional. Probablemente mi corazón latía de pura costumbre y ni siquiera lo hacía con ganas, de un momento a otro los colores se habían tornado más pálidos y las cosas habían tomado sentido ahora. La gente no es como regularmente se piensa, cuando nosotros actuamos, regularmente lo hacemos por alguna razón, la que sea: que si te pones nerviosa es porque alguien te importa, que si muestras el interés necesario es también porque la persona te interesa... Pero siempre hay que tener algo muy presente también: no todos pensamos igual y ni hacemos las cosas por las mismas razones.
Mi mente se desviaba cada vez más, con más temas que de a poco iban matándome, destrozándome; mientras que en el computador sonaba el himno de la situación. No quería pensar, ni sentir, ni siquiera quería seguir despierta... pero era inevitable. Todo ahora era muchísimo más claro, pero era de esperarse, ya que la realidad duele más que lo que nosotros imaginamos, muchísimo más.
Todas aquellas acciones que estaba llevando a cabo no me conducían a ningún lado, ni mis pensamientos tampoco. Que si sería mejor persona, que si sería peor con las personas... Nunca lo lograba. ¿Por qué quería engañarme a mí misma? Dolía muchísimo enfrentarme a todo lo que era cierto, a todo aquello que había evitado, todo aquello que era mejor cuando sólo lo pensaba yo.
Ni siquiera podía llorar demasiado, aunque debía hacerlo no podía... ni siquiera ganas de eso tenía. ¡Vaya forma de destrozarme! Y tener que fingir que no me dolió nadita... qué farsa más grande y terrible.
Anhelaba tomar algo, absorber algo que me llevase a otro lugar, algo como desaparecer de todo lo que me rodeaba y sentirme diferente, libre. Con el esfuerzo que implicaba demostrarme a mí misma que aún seguía con vida, tomé la cajetilla de cigarrillos y saqué una pieza de ésta.
No lograba entender todo lo que por mi mente pasaba, no me podía concentrar en algo en específico. Necesitaba tranquilizarme y pensar las cosas con calma, pero acaso... ¿eso me dolería más? No importaba demasiado.
Escribo ésto con la única finalidad de expresar con brevedad y escasez mis sentimientos de éste momento, si pudieras verlo... no, claro que no me gustaría que lo vieras, sería humillante tener que demostrarte que tus palabras fueron realmente dolorosas y que con ellas he de dormir ésta noche. Me embriago de ti, pensando en ti.
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